jueves, 11 de marzo de 2010

Destino elusivo... una historia de cada dia


Y así, una vez mas, faltan 20 minutos para las 4 y el viaje en dos micros hasta donde tienes que ir dura media hora, 10 minutos más de los que tienes. Te alistas más rápido que deprisa, sales olvidándote todo y sin embargo no te falta nada cuando revisas todos y cada uno de tus bolsillos. Caminas el par de cuadras hasta el paradero llegando justo a tiempo para ver como tu micro, que es de los que pasan cada media hora, pasa volando frente a ti ignorando tu existencia. En este momento consideras dos opciones. O tomas un taxi con el dolor de tu alma y tus escasas finanzas o caminas unas cuantas cuadras más a la avenida paralela donde pasan mil micros por segundo, todos llevándote a tu destino. Te rehusas a tomar el taxi, pues quieres salir el fin de semana y no te atreves a ir a la otra avenida por que tu micro podría pasar en cualquier momento; ya te ha pasado que una vez te decidiste y ni bien diste dos pasos, volteaste solo para ver como pasaba tu combi a toda velocidad, dejándote solo para que maldigas al universo. Pero hoy tienes suerte y tu micro pasa 25 minutos más rápido de lo normal, subes, pagas tu pasaje, y mirando la hora en tu reloj respiras con esperanza pues puede que todavía la hagas a tiempo. Llegas a la mitad del trayecto, donde tienes que tomar otro micro. Lo has estado pensando bastante. Tomas esta ruta todas las semanas, pero el problema es que siempre tienes que caminar un buen par de cuadras, cruzando avenidas alrededor de un óvalo. ¿No sería genial poder bajar de tu primer micro y subir a otro en el mismo paradero? Así que hoy, un día con suerte, te sientes aventurero y decides intentarlo. Faltan 10 minutos para las 4. Faltan 7... 5. Desesperado, escuchas con alivio a un cobrador vociferar el nombre de la avenida a la que te diriges. Subes sin siquiera dudarlo. Aliviado, te sientas al fondo, disculpándote con el universo, pues es un día con suerte. La vas a hacer. Pero, ¿qué es ésto?¿por qué está doblando por aquí?¡No!¡Detente!¡Lo estás arruinando todo!¡Baja!¡BAJA! Bajas. Recuerdas que es un óvalo. Las avenidas lo cruzan. Sí, el micro iba a a tu avenida, solo que en dirección contraria. Son las 4. Cruzas la avenida con resignación. Tomas uno que va en la dirección correcta. Y llegas. O casi. Falta caminar un trecho. Lo aprovechas para llamar y explicar por qué estas llegando tarde. No contestan. Estas a una cuadra de tu destino. Te llaman. No contestas, prefieres tocar el timbre y explicarlo en persona. Miras tu reloj. Son las 4:15. Bendices al universo confundido, pues normalmente sales más temprano y llegas 5 minutos más tarde. Sin embargo, esas veces no te preocupa.

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